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Fernando II
Rey de León (1137<1157-1188>1188)

Genealogía


Su reinado

Fernando nació en 1137 y era el tercer hijo del emperador Alfonso VII, rey de Castilla y León. Debido a que su hermano Raimundo murió cuando era niño, ocupó el segundo lugar en la sucesión del reino detrás de su hermano Sancho. Se crió desde los cuatro años en la casa del noble gallego Fernando Pérez de Traba.

Desde 1149, Fernando y su hermano figuraron, por primera vez, en los documentos del reino de León y Castilla como reyes asociados. Se desconoce el encaje de estos nombramientos en la idea imperial de Alfonso VII.

En 1155, Alfonso VII celebró en Valladolid bajo la presidencia del legado papal, cardenal Jacinto, un concilio eclesiástico que fue el más importante de los celebrados desde comienzos del año anterior. En él se decidió, entre otras cuestiones, la separación de los reinos y la delimitación de sus fronteras. Se dispuso que el primogénito Sancho recibiera el reino de Castilla con Ávila, Segovia, Toledo, Tierra de Campos, Sahagún y Asturias oriental, llamada de Santillana; y que Fernando heredara el reino de León con Toro, Zamora y Salamanca, Galicia y Asturias occidental, llamada de Oviedo. La influencia y presión de los nobles, tanto castellanos como leoneses, fue decisiva para que el emperador tomara aquella decisión.

En agosto de 1157, Fernando, que acompañaba a su padre en el momento de su muerte, abandonó rápidamente el séquito real y se dirigió a León para tomar posesión de su herencia. Después, una vez confirmados los cargos y tenencias de los nobles partidarios de su causa, marchó a Galicia para hacer frente a una invasión portuguesa en la zona de Tuy.

En 1158, tomó auge un problema que poco a poco comenzaba a manifestarse en el reino de León: el enfrentamiento de artesanos y mercaderes contra tenentes reales y nobleza para conseguir una mayor autonomía concejil. Parece que el primer choque se dio en Zamora con la participación de su tenente Ponce de Cabrera. El suceso se cuenta en la leyenda del motín de la trucha. Según ésta: "un pescador vendió una gran trucha a un zapatero. El despensero de un noble de Zamora, a pesar de que había pasado la hora que le correspondía a la nobleza para comprar en el mercado, pretendió que la trucha fuera para su señor. El zapatero no accedió y con la ayuda de las gentes que observaban la escena se enfrentó al despensero y a sus acompañantes. Enfurecido el noble por esta resistencia, mandó tropas que apresaron a los que se habían resistido. El choque entre comerciantes y nobles fue en aumento. Éstos, con la presencia del primogénito del tenente, se reunieron en una iglesia para decidir el castigo a los apresados. Las gentes rodearon la iglesia y la prendieron fuego, muriendo todos los que estaban dentro. Los responsables del incendio, temiendo las represalias, huyeron con sus familias y enseres a la vecina Portugal. Desde allí, solicitaron la expulsión de Ponce de Cabrera de la ciudad y el perdón del rey bajo la amenaza de asentarse en las tierras de Portugal. El rey, viendo que la zona se podría despoblar, otorgó su perdón". Fuera por este motivo o por otro, lo cierto es que el mayordomo real Ponce de Cabrera fue cesado y se pasó a Castilla con otros nobles. En los años siguientes se produjeron motines parecidos en varias localidades, como: Salamanca, Medina del Campo, Sahagún, Benavente y Lugo, entre otras.

En la primavera de aquel año, Sancho III de Castilla invadió el reino de León y tomó la zona fronteriza de Tierra de Campos. Fernando II prefirió la negociación a la resistencia. La mediación de sus tíos Sancha y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, fue fundamental para la reconciliación. Así, el 23 de mayo, Fernando II y Sancho III firmaron un tratado en Sahagún por el que el castellano devolvía las tierras fronterizas conquistadas, pero confiando sus tenencias a nobles leoneses próximos a Castilla o al conde de Barcelona. Acordaron prestarse ayuda mutua frente a terceros, a excepción de su tío Ramón Berenguer IV en cuya lealtad confiaban. En el tratado se preveía un reparto del territorio portugués y el apoyo del Sancho III a Fernando II para frenar la expansión de Portugal hacia el sur, ya que se repartieron las zonas de influencia sobre los territorios musulmanes aún no conquistados, entre las que se encontraban las posibles conquistas portuguesas. Además, establecieron que si alguno de ellos falleciera sin descendencia, el reino del finado sería heredado por el hermano superviviente. La muerte de Sancho III de Castilla en agosto dejó sin efecto el tratado.

Ante las luchas civiles que comenzaron a producirse en Castilla después de la muerte del rey por el control del heredero, el rey niño Alfonso VIII, Fernando II se abstuvo de realizar actuación alguna en el reino de su difunto hermano. Se dedicó el resto del año a restablecer el orden en las villas que sufrían enfrentamientos urbanos y a reconciliarse con algunos nobles leoneses, en particular con Ponce de Cabrera. Además, tuvo que volver a hacer frente a una invasión portuguesa en la zona de Tuy. Cuando en noviembre regresó a León, comenzó a titularse Rex Hispaniae (rey de España) con lo que trataba de establecer un papel preponderante de León sobre los demás reinos cristianos.

En 1159, la muerte de la infanta Sancha, hermana del emperador Alfonso VII, dio origen a la disputa por la posesión de las villas y castillos de su infantazgo situado a ambos lados de la frontera entre León y Castilla. Fernando II intentó apropiárselos, pero se encontró con la oposición de los Laras y los Girones, magnates castellanos de la zona. La llegada a la corte leonesa, a comienzos de 1160, de Fernando y Álvaro Rodríguez de Castro, sobrinos del noble castellano Gutierre Fernández de Castro, tutor del rey niño Alfonso VIII, y su posterior enfrentamiento y victoria contra sus rivales los Lara, la otra gran familia castellana, en la feroz batalla de Lobregal, dada en marzo en Tierra de Campos, dio a Fernando II el dominio del infantazgo.

En 1161, Fernando II tuvo que sofocar una revuelta en Lugo. Ésta se venía gestando desde que en 1159, el rey anuló los fueros que había concedido al concejo de Lugo. Los burgueses se rebelaron contra el señorío de su obispo. El rey, aunque actuaba como árbitro, se puso de parte del prelado y sofocó el conflicto. Restableció el señorío eclesiástico, desterró a los dirigentes concejiles y prohibió la tenencia de armas a los vecinos.

En 1162, Fernando II se dispuso a intervenir en Castilla al agudizarse la guerra civil entre los partidarios de la familia de los Castro y la los partidarios de la familia de Manrique de Lara, que ostentaba la regencia del reino. Fue la vuelta de Fernando Rodríguez de Castro y de su hermano Álvaro a la corte leonesa, donde aquél aumentó su prestigio y consiguió ser nombrado mayordomo real, además de casarse con Estefanía, hermanastra del rey, lo que precipitó la decisión de intervenir en los asuntos de Castilla. La participación de otros magnates, entre los que se encontraban el arzobispo de Toledo y el obispo de Palencia, enemigos de los Lara, fue decisivo para su decisión. Pero una revuelta en Salamanca detuvo por un tiempo los propósitos de intervención. El conflicto tuvo su origen en la repoblación de Ciudad Rodrigo y Ledesma a las que se dieron fueros que iban en detrimento de los que tenía Salamanca. Fernando II necesitaba estos dos enclaves para tener abierto el camino hacia futuras conquistas a los musulmanes. Acceso que podía ser cortado por castellanos y portugueses. El concejo de Salamanca se levantó y hubo un enfrentamiento en el valle de la Valmuza, cerca de Salamanca, entre las tropas concejiles y las del rey. Vencieron éstas y la represión fue muy dura. Una vez sofocada la rebelión, Fernando II invadió Castilla y, junto con amplias regiones al sur del Duero, tomo Segovia y Toledo.

En septiembre de aquel año, los Lara y sus seguidores, que se habían replegado ante el empuje del leonés y entregado la custodia del rey niño al concejo de Soria, aceptaron que Fernando II fuera el tutor de su sobrino. A continuación el rey se dirigió a Ágreda donde firmó con los tutores de Alfonso II de Aragón un tratado de amistad y alianza, y nuevamente la futura boda del aragonés con su hermana Sancha.

En 1163, Fernando II tuvo que hacer frente a dos invasiones. La primera en su propio reino, cuando Alfonso I de Portugal, llamado por los rebeldes del año anterior, ocupó Toroño, Limia y Salamanca. La segunda en territorio castellano, cuando Sancho VI de Navarra quiso recuperar La Rioja aprovechando que Castilla estaba inmersa en luchas intestinas. El navarro logró controlar una gran parte de esa región, Durango y Álava, y penetrar en Castilla ocupando casi toda la comarca de la Bureba. Durante estos sucesos, Fernando II se encontraba en Castilla intentando hacer efectiva, con poco éxito, la regencia de Alfonso VIII con la oposición beligerante de los Lara. Éstos tomaron al rey niño y lo llevaron, parece ser, a San Esteban de Gormaz y luego a Atienza. Fernando II intentó recuperarlo asediando la primera plaza pero no lo consiguió. Se hizo patente que las ciudades y tierras dominadas por los Lara mostraban un total rechazo al rey de León, mientras que las dominadas por los Castro y por los prelados de Toledo, Palencia, Osma, Segovia y Ávila, entre otras, eran partidarias del leonés. Bajo estas circunstancias, Fernando II tuvo que regresar a su reino donde recuperó Salamanca, pero no Toroño y Limia.

En septiembre de aquel año, Fernando II regresó a Castilla y, en nombre de su pupilo Alfonso VIII, donó la plaza de Uclés (Cuenca), situada en territorio de los Castro, a la orden militar de San Juan para que defendiera la frontera y al mismo tiempo evitar la presencia de los Lara en la zona.

En julio de 1164, el conde Manrique de Lara murió en el ataque que hizo a Huete (Cuenca), defendido por los Castro. Su hermano Nuño Pérez de Lara se hizo cargo de Alfonso VIII y de la regencia. Fernando II no mostró ningún interés por ejercer la tutoría y siguió dedicándose a gobernar su reino de León.

En enero de 1165, Fernando II se entrevistó en Tudela con su hermana Sancha, esposa de Sancho VI de Navarra, y le otorgó la tenencia del infantazgo que había sido de Sancha, tía de ambos. Con ello pretendió atraerse el apoyo del navarro para afianzar su dominio en esas tierras y en otras que eran partidarias de los Lara. El punto negativo para los intereses de Castilla fue que, con aquel otorgamiento, se daban por buenas las conquistas navarras de 1163.

En abril de aquel año, Fernando II acudió a Galicia para repeler los ataques que realizaba Alfonso I de Portugal contra Pontevedra y las tierras de Orense, pero al no conseguirlo, pactó la paz y su matrimonio con Urraca, hija del portugués, a pesar de su parentesco en sexto grado de consanguinidad (hasta el IV concilio de Letrán en 1215, la Iglesia sólo admitía los matrimonios a partir del séptimo grado inclusive).

En 1166, Fernando II cambió su política con respecto a Castilla. Parece ser que renunció a la tutela sobre Alfonso VIII a cambio de no tener problemas con los Lara en el infantazgo. La muerte de Gutierre Fernández de Castro y el deterioro de sus relaciones con Fernando Rodríguez de Castro, que se marchó a "tierra de moros" para hacer fortuna, propició el entendimiento de Fernando II con los Lara. Este cambio de alianzas hizo que el leonés se desentendiera de los asuntos de Castilla y que Nuño Pérez de Lara recupera Nájera, Soria, Ávila y Toledo para Alfonso VIII.

En otoño de aquel año, Fernando II conquistó a los almohades el castillo de Alcántara, junto al río Tajo. Con ello evitó que la expansión leonesa por tierras musulmanas pudiera ser cortada por la actuación del caballero portugués Geraldo Sempavor que había conquistado Trujillo, Évora, Montánchez y Cáceres, y que intentaba tomar Badajoz.

En mayo de 1169, el caballero portugués entró en Badajoz, pero para rendir su alcazaba tuvo que pedir ayuda a Alfonso I de Portugal. Este acudió y también lo hizo Fernando II, que consideraba que la plaza estaba en la zona de influencia de León según lo pactado con Sancho III de Castilla en Sahagún en 1158. También acudió Fernando Rodríguez de Castro que había negociado con los almohades su ayuda contra Sempavor. En el enfrentamiento que se produjo, Alfonso I y el caballero portugués fueron hechos prisioneros. En noviembre fue liberado el rey de Portugal bajo juramento de no volver a atacar a Badajoz. Sempavor, para su puesta en libertad, tuvo que entregar a Rodríguez de Castro varias plazas, entre las que se encontraban Montánchez y Trujillo. Fernando II se apoderó de Alburquerque y Cáceres, y consiguió la sumisión de los musulmanes de Badajoz. Pero tuvo que conformarse con el juramento de fidelidad de sus habitantes porque no tenía tropas para mantener la plaza.

A finales de 1170, Fernando II acudió con sus tropas a Badajoz y levantó el cerco que Geraldo Sempavor había vuelto a poner a aquella plaza. Lo consiguió con la colaboración de un ejército almohade. Los vencedores convinieron que la plaza fuera para los musulmanes y que el leonés mantuviera las conquistas que había conseguido anteriormente, entre las que se encontraba la plaza de Cáceres. El convenio proporcionó a Fernando II una posición ventajosa en la zona de expansión leonesa con respecto a Portugal. Prevaleció la confrontación con otro reino cristiano por la obtención de una zona de expansión sobre la lucha contra los almohades.

La dificultad de proteger Cáceres hizo que Fernando II entregara su defensa a una cofradía de caballeros denominada los fratres de Cáceres, que más tarde llegarían a convertirse en la poderosa orden de Santiago.

En 1171, se inició una gran ofensiva almohade dirigida por el propio califa Abu Yaqub Yusuf instalado en Sevilla. Quiso restaurar las defensas urbanas y fronterizas, y para ello tomó la iniciativa atacando las zonas más desprotegidas de León y Castilla. Ante su empuje y la falta de medios para oponerse, Fernando II, al igual que Alfonso VIII de Castilla, tuvo que entregar a la orden de Santiago las tenencias de varios castillos para su defensa, tanto en la línea del Tajo como en la zona de Badajoz.

En 1172, el papa Alejandro III envió nuevamente al cardenal Jacinto para armonizar la actuación de los reinos cristianos en su lucha contra los almohades y, sobre todo, para apoyar las donaciones a la orden de Santiago. Fernando II aprovechó su estancia para solicitar la dispensa de consanguinidad que validara su matrimonio con la portuguesa Urraca, madre de su heredero, el futuro Alfonso IX. No lo consiguió.

Durante los dos años siguientes, las operaciones bélicas decayeron por falta de recursos de los contendientes y por las malas cosechas. Castellanos y portugueses pudieron pactar treguas con los almohades. Debido a ellas, el sultán tuvo las manos libres para ir contra León. Así, en 1173 recuperó Cáceres y en 1174 tomó Alcántara y asedió Ciudad Rodrigo. Fernando II tuvo que endeudarse considerablemente para hacer frente al gasto que supuso reforzar las defensas de Ciudad Rodrigo y de otras plazas.

En 1175, el matrimonio de Fernando II con Urraca de Portugal quedó disuelto al no conseguir la dispensa papal. Por esta causa, la legitimidad de su heredero Alfonso quedó en entredicho. Para fortalecer su posición, su padre hizo que su nombre comenzara a figurar como rey asociado en los documentos del reino.

En 1177, Fernando II se entrevistó en Tarazona con Alfonso VIII de Castilla y con Alfonso II de Aragón. Allí se habló, entre otros asuntos, del litigio por las tierras del Duero que reclamaba Castilla y del apoyo que prestaría a Alfonso VIII para la campaña contra Cuenca. En este marco, mientras se producía el asedio a la ciudad, Fernando II realizó una expedición que le llevó hasta las cercanías de Jerez y conseguir un gran botín, que no fue suficiente para aliviar su endeudamiento.

En 1178, la muerte del conde Nuño Pérez de Lara en el asedio a la ciudad de Cuenca provocó que numerosos nobles cambiaran de fidelidades y se pasaran a León o a Castilla, ya que desapareció el ascendiente que el poderoso conde había ejercido sobre ellos para mantener una cierta armonía con Fernando II, sobre todo con los de la zona del Duero. La viuda del conde, Teresa Fernández de Traba, hija del noble gallego Fernando Pérez de Traba, marchó con sus hijos a la corte leonesa y allí, en septiembre, se casó con Fernando II. Ese mismo mes, ante la actitud beligerante de Alfonso VIII, el rey reunió a los nobles y eclesiásticos en Salamanca para pedirles su apoyo. Las previsiones se cumplieron, ya que Alfonso VIII invadió León por la frontera de Tierra de Campos. En Castrocán se enfrentaron los ejércitos de ambos reyes en una batalla que no resolvió nada.

En 1179, mientras Sancho, heredero de Alfonso I de Portugal, atacaba Ciudad Rodrigo y era derrotado por Fernando II en Argañal, Alfonso VIII volvió a penetrar por Tierra de Campos en León. No consiguió casi ningún objetivo y mantuvo las hostilidades durante todo el año 1180 aunque sin realizar ninguna acción decisiva.

En febrero de aquel año, murió de sobreparto la segunda esposa de Fernando II, Teresa Fernández de Traba.

En 1181, en Castronuño, el obispo de Palencia medió para firmar un primer acuerdo de paz entre ambos reyes, ya que la situación bélica dañaba los intereses de eclesiásticos y nobles con bienes a ambos lados de la frontera. El acuerdo fue ampliado por el firmado en marzo en Medina de Rioseco. En él, los reyes prometieron respetar la línea fronteriza establecida por Alfonso VII. Con ello, Alfonso VIII recuperaba el infantazgo.

A mediados de 1182, el desacuerdo a la solución dada al litigio del infantazgo volvió a deteriorar las relaciones entre Fernando II y Alfonso VIII. Un tercer acuerdo logrado en Fresno y Lavandera, a medio camino entre Medina del Campo y Salamanca, garantizó la paz en la zona.

En 1184, Fernando II puso sitio a Cáceres e intentó rendirla por hambre, pero no lo consiguió. Más tarde, en verano, acudió en socorro de la plaza portuguesa de Santarém y consiguió levantar el cerco que realizaban los almohades. El sultán fue herido de muerte y los almohades se tuvieron que retirar.

En 1187, Fernando II se casó, por tercera vez, con Urraca López de Haro que había sido su concubina desde 1183 y con la que tenía un hijo nacido en 1185, Sancho. Urraca pertenecía a la poderosa familia castellana de los Haro afincada en el reino de León, su hermano García fue alférez real. Urraca llegó a pretender que su hijo Sancho fuera el heredero del reino alegando la posible ilegitimidad del futuro Alfonso IX.

En enero de 1188, Fernando II murió en Benavente.

 

Sucesos contemporáneos

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Reyes y gobernantes coetáneos

Castilla: 

Reyes de Castilla.

Sancho III "el Deseado" (1157-1158).
Alfonso VIII (1158-1214).

Cataluña:

Condes de Ampurias.

Hugo III (1153-1173).
Ponce III (1173-1200).

Conde de Barcelona.

Ramón Berenguer IV (1131-1162).

------- 1162.- Unión de Barcelona y Aragón.

Condes de Urgel.

Armengol VII (1153-1184).
Armengol VIII (1184-1208).

Condes de Pallars-Sobirá.

Artal III (h.1124-h.1167).
Artal IV (h. 1167-h.1182).
Bernardo III (h.1182-h.1199).

Condes de Pallars-Jussá.

Arnaldo Mir (1124-1174).
Ramón VI (1174-h.1177).
Valença (h.1177-h.1182).
Dulce de So (h.1182-1192).

Aragón:

Reyes de Aragón.

Petronila (1137-1162).
Alfonso II "el Casto" (1162-1196).

Al-Andalus:

Emires almohades.

Abu Muhammad abd al-Mumin al-Qaim (1146-1163).
Abu Yaqub Yusuf al-Shanid (1163-1184).
Abu Yusuf Yaqub al-Mansur (1184-1199).

Taifa de Valencia.

Abu Abd Allah Muhammad ben Mardanis "el rey Lobo" (1147-1172).

------- 1172.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Granada.

------- 1157.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Almería.

------- 1157.- Conquistada por los almohades.

Portugal:

Reyes de Portugal.

Alfonso I (1139-1185).
Sancho I (1185-1211).

Francia:

Reyes de Francia.
(Dinastía Capeta).

Luis VII "el Joven" (1137-1180).
Felipe II "Augusto" (1180-1223).

Alemania:

Rey de Germania.
(Dinastía de Hohenstaufen)

Federico I "Barbarroja" (1152-1190).

Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Federico I "Barbarroja" (1152-1190).

Italia:

Reyes de Italia (Norte).

Sacro Imperio Romano Germánico desde 962.

Estados Pontificios (Papas).

Adriano IV (1154-1159).
Alejandro III (1159-1181).

------- (Antipapas).

------- Victor IV (1159-1164).
------- Pascual III (1164-1168).
------- Calixto III (1168-1178).
------- Inocencio III (1179-1180).

Lucui III (1181-1185).
Urbano III (1185-1187).
Gregorio VIII (1187), 2 meses.
Clemente III (1187-1191).

Britania:

Escocia:

Reyes de Escocia.

Malcolm IV (1153-1165).
William I (1165-1214).

Inglaterra:

Rey de Inglaterra.

Henry II Plantagenet (1154-1189).

Gales:

Rey de Gwynedd, Powys y Deheubarth.

Owain Gwynedd (1137-1170).

Bizancio:

Emperadores.
(Dinastía Comneno).

Manuel I (1143-1180).
Alejo II (1180-1183).
Andronico I (1183-1185).

(Dinastía Ángel).

Isaac II (1185-1195).

Imperios árabes: Califato abbasí:

Califas abbasíes. (Bagdad).

Al-Muqtafi (1136-1160).
Al-Mustanyid (1160-1170).
Al-Mustadi (1170-1180).
Al-Nasir (1180-1225).

Califato fatimí:

Califas fatimíes. (El Cairo)

Al-Faiz (1154-1160).
Al-Adid (1160-1171). (Fin del califato fatimí).

 

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