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Jaime III
Rey de Mallorca (1315<1324-1344>1349)

Genealogía

 

Su reinado

Jaime III nació en Catania (Sicilia) en 1315. Era hijo del infante Fernando, hermano de Sancho I de Mallorca, que murió en 1316 en la batalla de Manolada (en la actual Grecia) defendiendo los derechos al principado de Acaya, también llamado de Morea, de su difunta esposa Isabel de Sabran, madre de Jaime.

En 1318, Sancho I, que no tenía ningún heredero legítimo, quiso cerrar el problema sucesorio divulgando su intención de convertir a su sobrino Jaime en heredero del reino de Mallorca. En aquel año, el reino mallorquín estaba integrado por las islas Baleares y los territorios continentales del Rosellón, Cerdaña, Conflent, Capsir, Vallespir, la fortaleza-puerto de Colliure, las villas de Perpiñán, Puigcerdá, Prades, Vilafranca de Conflent y Vinsá, los vizcondados de Omeladés y Carladés, y el señorío de Montpellier, territorio por el que los reyes de Mallorca eran vasallos del rey de Francia. Al tener conocimiento de la intención de Sancho I, Jaime II de Aragón le instó a que hiciera una declaración que admitiera que en caso de fallecer sin un hijo legítimo, él sería el heredero del reino de Mallorca. Sancho I y sus consejeros respondieron que el rey defendía su derecho de nombrar libremente un heredero, y que las disposiciones testamentarias de Jaime I “el Conquistador” de que el reino de Mallorca debería integrarse en la Corona de Aragón si no había heredero legítimo, no hacían mención a un heredero directo, y por lo tanto el futuro Jaime III sería un heredero legítimo aunque no directo.

En 1319, en una asamblea realizada en Perpiñán (en la actual Francia), residencia de los reyes de Mallorca, Sancho I declaró solemnemente heredero al infante Jaime y dejó como tutor a su hermano el infante Felipe, que era presbítero. El aragonés Jaime II protestó y, después de romper las relaciones con su primo hermano, se dispuso a invadir el Rosellón, pero la intervención del papa Juan XXII y los buenos oficios del infante Felipe evitaron la guerra.

En 1321, Sancho I había conseguido de Jaime II de Aragón un documento por el que quedaba exonerado a título personal, pero que no incluía a los monarcas que le sucedieran, de rendirle vasallaje. A cambio, entre otras cuestiones, el rey mallorquín otorgaba al aragonés un elevado préstamo de veinticinco mil libras barcelonesas. Cantidad que necesitaba Jaime II para hacer frente a los gastos que le supondría la conquista de la isla de Cerdeña.

En 1322, Sancho I dictó un testamento donde ratificaba como heredero a su sobrino el infante Jaime, o en su defecto a su hermanastro Fernando, y establecía un consejo de regencia presidido por el infante Felipe. Solamente en el caso de que no hubiese herederos legítimos de Fernando, el reino de Mallorca se integraría en la Corona de Aragón.

En septiembre de 1324, murió Sancho I en Santa María de Formiguera (Cerdaña). Inmediatamente, Jaime II de Aragón se negó a reconocer a Jaime III como rey de Mallorca y envió mensajeros a Perpiñán y Mallorca para reivindicar su sucesión a la corona mallorquina. A continuación ocupó militarmente el Rosellón y la Cerdaña.

En 1325, el consejo de regencia de Mallorca consiguió que Jaime II renunciara solemnemente a reclamar los derechos de sucesión a la corona de Mallorca y a la anexión del reino a cambio de condonarle la deuda contraída 1321. Seguramente, el rey aragonés aceptó porque, dado que desde 1279 los reyes de Mallorca eran vasallos de los reyes de Aragón, el reino mallorquín continuaba en la órbita de dependencia de la Corona de Aragón y el futuro podía presentar nuevas oportunidades de incorporación. Y, además, su reivindicación no contaba con la suficiente adhesión de los magnates de aquel reino.

En enero de 1326, tropas del regente Felipe, apoyadas por contingentes aragoneses, sofocaron una rebelión en el Rosellón y la Cerdaña capitaneada por el conde de Foix.

En agosto de 1327, Jaime III y su tutor Felipe juraron en Barcelona fidelidad a Jaime II de Aragón. Pero éste murió aquel mismo año y Jaime III, esta vez junto con su hermanastro Fernando, repitió la ceremonia del vasallaje en octubre del año siguiente ante el nuevo rey de Aragón Alfonso IV “el Benigno”.

En 1329, el tutor y regente Felipe abandonó la corte de Mallorca. Renunció a todas las rentas y prebendas y se retiró del mundo para expiar sus pecados en la pobreza más absoluta.

En 1330, Jaime III entabló en Perpiñán negociaciones con Alfonso IV para establecer la aportación del reino de Mallorca a la guerra que la Corona de Aragón tenía contra la república de Génova. Seguramente, esta ayuda estaría dentro de las obligaciones de vasallaje de rey mallorquín. Como resultado del convenio, se construiría una flota de veinte galeras y seis naves auxiliares; de las cuales, las islas Baleares aportarían seis galeras, dos naves y una barca, y los condados continentales cuatro galeras y dos barcas.

En 1331, debido a que la guerra contra Génova estaba provocando el desmoronamiento de los mercados que el reino había establecido durante muchos años en el Mediterráneo occidental y más allá del estrecho de Gibraltar, las autoridades municipales de Mallorca presionaron a Jaime III para que, en las cortes catalanas a las que había sido convocado, promoviera la firma de un tratado de paz con Génova.

También en aquel año, Jaime III rindió homenaje al rey Felipe VI de Francia, por el señorío de Montpellier.

A partir de septiembre de 1336, Jaime III dejó de guerrear contra Génova porque el nuevo rey de la Corona de Aragón, Pedro IV “el Ceremonioso”, había firmado la paz con aquella república.

A finales de aquel año, Jaime III se casó con Constanza, hermana de Pedro IV. El matrimonio había sido concertado en el marco de las negociaciones para la condonación de la deuda en 1325.

En 1337, Pedro IV, que era aliado de Alfonso XI de Castilla y León en la guerra contra los granadinos y benimerines (o meriníes), pidió a Jaime III la aportación de naves para reforzar sus flotas en el estrecho de Gibraltar. El rey mallorquín no respondió a la petición, seguramente, porque el sultán meriní Abú-l-Hasan estaba presionándole para disuadirle de su participación enviando naves de reconocimiento al archipiélago balear y haciendo circular el rumor de una próxima invasión al mismo.

También en aquel año, Jaime III de Mallorca promulgó en latín las Leyes Palatinas. Cuerpo legislativo que establecía el régimen y la ordenación de la casa y corte de los reyes de Mallorca, definiendo hasta el más mínimo detalle el funcionamiento de la cancillería y del aparato financiero.

En 1339, los intereses comerciales de los mallorquines con los granadinos y benimerines, y la presión ejercida por el sultán meriní dieron como resultado que Jaime III firmara un tratado de paz y neutralidad con los musulmanes. Con ello, además, facilitaba la libre navegación de sus naves hacia el Atlántico para consolidar su comercio con Inglaterra. Pero este acercamiento a los ingleses entraba en conflicto con sus relaciones con Francia, ya que franceses e ingleses se encontraban inmersos en la Guerra de los Cien Años.

En aquel año, las relaciones entre Pedro IV y Jaime III se deterioraron con mucha rapidez. En ese contexto, el rey aragonés exigió al mallorquín el homenaje feudal que todo vasallo debía rendir cada vez que un nuevo rey accedía al trono de Aragón. Jaime III accedió con renuencia porque necesitaba su apoyo contra Felipe VI de Francia que le reclamaba el señorío de Montpellier. Durante la ceremonia, que se desarrolló en un acto privado en la capilla del palacio real de Barcelona, Pedro IV humilló de forma maliciosa a Jaime III, pero atendió la petición de apoyo mediando ante Felipe VI y consiguiendo que éste dejara en sus manos la solución del pleito. Pero pasó el tiempo y el rey aragonés no realizó ninguna gestión.

En marzo de 1341, Pedro IV convocó cortes de Cataluña a cuyas sesiones Jaime III debía acudir por razón de su vasallaje. Fue una maniobra con la que se adelantó a la petición que el rey mallorquín le haría como rey vasallo para que acudiese a Perpiñán con un ejército que le ayudase contra Felipe VI que había atacado a Montpellier, Omeladés y Carladés. Al no presentarse el monarca mallorquín, el pacto feudal quedó roto y Pedro IV no tuvo la obligación de acudir en su socorro. Además, encontraba un pretexto para iniciar un proceso contra Jaime III al que acusó de acuñar moneda aragonesa en Perpiñán y de que en los condados de Rosellón y Cerdaña circulaba moneda francesa.

Marzo de 1342 fue la fecha que le dieron los procuradores del proceso a Jaime III para que se presentase en Barcelona y respondiese a las acusaciones. A pesar de que el rey mallorquín no acudió, porque estaba enfrascado en su problema con Francia, el procesó se puso en marcha.

En julio, después de que Francia aparcase por un tiempo sus pretensiones sobre Montpellier por su guerra contra Inglaterra y de que un enviado del nuevo papa Clemente VI consiguiera un salvoconducto otorgado por Pedro IV que le permitía acudir a la cita con seguridad, Jaime III, acompañado de su esposa la reina Constanza, se presentó en Barcelona con cuatro galeras de guerra con la pretensión de solventar sus diferencias. Los hechos que sucedieron a continuación sólo son mencionados en la Crónica de Pedro IV y son difícilmente creíbles y verificables. Según ella, la intención de los reyes de Mallorca era apresar al rey de Aragón junto con su hermano el infante Jaime y su tío el infante Pedro. El plan era que la reina se fingiría enferma y cuando acudieran solos a visitarla a su residencia los cogerían prisioneros y los llevarían a Mallorca en secreto. Pero la reina, hermana de Pedro IV, traicionó a su marido y destapó la conspiración. En respuesta, el infante Pedro propuso que, pese al salvoconducto, Jaime III fuera apresado, pero el infante Jaime se opuso porque la conjura no estaba probada. Sea como fuere, Jaime III conservó su libertad y, después de declarar que se consideraba libre del vasallaje, regresó a su reino sin su esposa, que quedó retenida en Barcelona (otras fuentes afirman que se quedó por propia voluntad). En Mallorca, Jaime III comenzó a hostigar a los súbditos aragoneses con encarcelamientos y confiscaciones de bienes. Mientras tanto, Pedro IV ordenó la conclusión del proceso y esperó la sentencia, que ya había prefijado.

En febrero de 1343 se publicó la sentencia que condenaba a Jaime III a la pérdida de su reino. Apoyándose en ella, Pedro IV reclutó un ejército que desembarcó en mayo en Mallorca y rindió fácilmente su capital. A continuación sus tropas ocuparon sin apenas oposición Menorca e Ibiza. Tras una leve resistencia en algunos castillos del interior de Mallorca, Jaime III huyó al Rosellón y Pedro IV se coronó rey en la catedral de Palma de Mallorca en junio. A finales de ese mes volvió a Barcelona para iniciar la campaña contra el Rosellón y la Cerdaña.

En julio de 1344, después de una dura campaña donde muchos castillos fueron quemados, las villas saqueadas y la campiña talada porque sus habitantes habían presentado una fuerte resistencia, Jaime III se rindió a Pedro IV en Elna (Rosellón) y fue enviado prisionero a San Cugat del Vallés (Barcelona) a la espera de lo que determinase sobre su futuro las cortes que se reunirían en Barcelona. Al día siguiente, Pedro IV entró en Perpiñán y proclamó la unión del Rosellón y la Cerdaña a la Corona de Aragón.

En octubre, las cortes dictaminaron que el depuesto Jaime III recibiría una renta vitalicia de diez mil libras anuales en compensación por dejar de usar el título real, fundir los sellos reales y de que jamás pleitearía sobre sus antiguos reinos. Se libraron de la usurpación algunos territorios situados en el sur de la actual Francia, como el señorío de Montpellier y los vizcondados de Omelades y Carladés. Jaime III no aceptó el dictamen que recibió en Badalona y consiguió huir.

A primeros de 1347, el depuesto Jaime III, con una pequeña hueste reclutada en sus territorios, invadió y ocupó casi todo el antiguo condado de Conflent (en aquel tiempo integrado en el condado del Rosellón). Pero no pudo conservarlo porque sufrió una derrota ante el gobernador aragonés de aquel condado. A continuación, Jaime III intentó ocupar Puigcerdá, en la Cerdaña, pero también fracasó.

En junio, las tropas de Pedro IV ya habían recuperado todo el territorio ocupado por el depuesto rey mallorquín en el Rosellón. Debido a ello, Jaime III buscó refugió en Aviñón y consiguió la protección del papa Clemente VI.

En junio de 1348, el depuesto Jaime III de Mallorca vendió Montpellier y el resto de sus posesiones a Felipe VI de Francia por ciento veinte mil florines de oro. Con esa cantidad y préstamos del papado equipó una escuadra y reclutó un ejército mercenario entre los caballeros y hombres de armas de Provenza (sur de la actual Francia), para recuperar su reino.

En octubre de 1349, el destronado Jaime III desembarcó con su ejército en la isla de Mallorca y ocupó Pollensa, Alcudia, Muro e Inca. Pero finalmente fue derrotado y muerto al ser descabalgado de su caballo y decapitado por un guerrero en la batalla de Lluchmayor (Mallorca).

(A pesar de que el reino de Mallorca fue anexionado por la Corona de Aragón en 1344, muchos historiadores dan categoría de rey de Mallorca al infante Jaime, hijo de Jaime III, y lo denominan Jaime IV).

 

Trayectoria de los infantes Jaime e Isabel de Mallorca

Después de la batalla de Lluchmayor, los infantes Jaime e Isabel, hijos del difunto rey, y su segunda esposa, la reina Violante, fueron hechos prisioneros y trasladados al castillo de Bellver (Mallorca). Posteriormente fueron llevados a Valencia, donde las mujeres fueron encerradas en un monasterio y el infante Jaime en el castillo de Játiva (Valencia). Por orden de Pedro IV, el infante fue sometido a constantes maltratos para conseguir que renunciase a sus títulos y herencia.

En 1358, Pedro IV ordenó trasladar al infante Jaime al castell nou de Barcelona con el fin de tenerlo más controlado. Varios años después, en mayo de 1362, algunos eclesiásticos y caballeros que lo custodiaban le ayudaron a escapar. Desde allí se trasladó al reino de Nápoles y un año más tarde, en mayo, se casó con la reina Juana I, que era doblemente viuda.

En 1367, debido a su obsesión por recuperar el reino de Mallorca, abandonó Nápoles y se trasladó a Burdeos (actual Francia). Allí consiguió la amistad del Príncipe Negro, primogénito de Eduardo III de Inglaterra, al que pidió ayuda para realizar su ambición.

En abril, el Príncipe Negro, al que acompañaba el rey de Castilla y León Pedro I “el Cruel”, que recibía la ayuda del inglés bajo la promesa de pagar quinientos mil florines y la cesión del señorío de Vizcaya a Inglaterra, invadió el reino castellano y derrotó ampliamente, en la batalla de Nájera (La Rioja), a Enrique II de Trastámara que tuvo que huir a Francia. En la batalla combatió el infante Jaime al mando de un pequeño contingente de tropas cedido por el Príncipe Negro. Después de la victoria, las tropas continuaron hasta Burgos donde el infante Jaime cayó enfermo. El infante participaba en aquella guerra, seguramente, porque Pedro I guerreaba contra Pedro IV, al que consideraba usurpador de su reino, en la llamada Guerra de los dos Pedros.

En agosto, después de firmarse la paz entre Castilla y Aragón, el príncipe Negro atravesó los Pirineos con sus tropas para regresar a sus dominios. El infante Jaime, seguramente debido a su enfermedad, permaneció en Burgos.

En septiembre, Enrique II entro en Castilla con un ejército. Cuando en noviembre llegó a Burgos tuvo que hacer frente, en su judería y castillo, a la resistencia que ofrecían tropas de Pedro I. Una vez conquistado el castillo, se encontró en él al infante Jaime que fue hecho prisionero y llevado al castillo de Curiel (Valladolid).

En 1369, la reina Juana I, con la ayuda del papa Urbano V y del rey Carlos V de Francia, pagó sesenta mil doblas para rescatar a su esposo el infante Jaime de Mallorca.

En 1373, el infante Jaime firmó un tratado de apoyó con Carlos V y su hermano el duque Luis de Anjou por el que, a cambio de ayuda para reconquistar las Baleares, el mallorquín cedía sus discutibles derechos del Rosellón, que estaba en poder de Pedro IV, al duque.

En agosto de 1374, el infante Jaime, con la ayuda de Francia, invadió Cataluña con un ejército de seis mil mercenarios. Entró por el Rosellón y continuó por la Cerdaña. Luego las tropas se dividieron en dos grupos: uno bajó por el valle del río Segre y el otro llegó a Sant Cugat del Vallés (Barcelona). El enfrentamiento consistió en una devastadora guerra de guerrillas, ya que Pedro IV no presentó batalla en campo abierto.

En enero de 1375, el infante Jaime, que había tenido que huir de Cataluña porque sus tropas estaban desertando por el modo de hacer la guerra, entró en Castilla y se refugió en Soria donde murió después de nombrar heredera a su hermana la infanta Isabel.

En agosto, la infanta Isabel de Mallorca cedió todos sus derechos de los territorios, que no poseía, al duque de Anjou. Éste, que quería tener su propio reino, envió, a finales de aquel año, una embajada a Pedro IV pidiéndole su herencia. Ante la negativa del rey aragonés, comenzó a buscar posibles aliados. Solamente Portugal y los Arborea de Cerdeña parecieron accesibles, aunque sin resultados prácticos.

En marzo de 1376, el duque de Anjou, para hacerse con el reino de Mallorca, reunió cerca del Rosellón un ejército, al que se unieron galeras portuguesas y genovesas, para ir contra Pedro IV. Pero por diferentes causas, la actitud belicosa del duque se fue enfriando, no atacó y, seguramente, renunció a aquel reino.

 

Sucesos contemporáneos

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Reyes y gobernantes coetáneos

Castilla y León:

Rey de Castilla y León.

Alfonso XI (1312-1350).

Aragón:

Reyes de la Corona de Aragón.

Jaime II "el Justo" (1291-1327).
Alfonso IV "el Benigno" (1327-1336).
Pedro IV "el Ceremonioso" (1336-1387).

Navarra:

Reyes de Navarra.

Carlos I "el Calvo" (1322-1328) IV "el Hermoso" de Francia (1322-1328).
Juana II (1328-1349) y Felipe III de Evreux (1328-1343).

Condados catalanes
no integrados en la
Corona de Aragón:

Conde de Ampurias.

Hugo VI (1322-1325).

------- Anexionado a la Corona de Aragón en 1325.

Condes de Pallars-Sobirá.

Sibila y Hugo de Mataplana (1297-1329).
Arnaldo Roger II (1327-1343).
Ramón Roger II (1343-1350).

Al-Andalus:

Emires del reino nazarí de Granada.

Ismail I (1314-1325).
Muhammad IV (1325-1333).
Yusuf I (1333-1354).

Portugal:

Reyes de Portugal.

Dionisio I "el Labrador" (1279-1325).
Alfonso IV (1325-1357).

Francia:

Reyes de Francia.
(Dinastía Capeta).

Carlos IV "el Hermoso" (1322-1328) y I "el Calvo" de Navarra (1322-1328).

(Dinastía de Valois).

Felipe VI (1328-1350).

Alemania:

Rey de Germania.
(Dinastía de Wittelsbach).

Luis IV "el Bávaro" (1313-1347).

Reiniciación de Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico.

Luis IV "el Bávaro" (1314-1347).

 

Italia:

Reyes de Italia (Norte).

------- Perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico desde 962.

Dux de la República de Venecia.

Giovanni Soranzo (1312-1328).
Francesco Dandolo (1328-1339).
Bartolomeo Granedigo (1339-1342).
Andrea Dandolo (1342-1354).

Estados Pontificios (Papas).

Juan XXII (1316-1334).
Benedicto XII (1334-1342).
Clemente VI (1342-1352).

Rey de Sicilia.

Federico (o Fadrique) III (1296-1337).
Pedro II (1337-1342).
Luis (1342-1355).

Rey de Nápoles.

Roberto I (1309-1343).
Juana I (1343-1381).

Britania:

Escocia:

Reyes de Escocia.

Roberto I (1306-1329).
David II (1329-1371).

Inglaterra:

Reyes de Inglaterra.

Eduardo II (1307-1327).
Eduardo III (1327-1377).

División del
Imperio bizantino. (Bizancio):

Imperio bizantino.
Emperadores.
(Dinastía Paleóloga)

Andrónico II (1282-1328).
Andrónico III (1328-1341).
Juan V (1341-1376)

Imperio de Trebisonda.
Emperadores.

Alejo II (1297-1330).
Andrónico III (1330-1332).
Manuel II (1332).
Basilio (1332-1340).
Irene Paleóloga (1340-1341).
Ana (1341) 1ª vez.
Miguel (1341) 1ª vez.
Ana (1341-1342) 2ª vez.
Juan III (1342-1344).
Miguel (1344-1349) 2ª vez.

Despotado de Épiro.
Déspotas.

(Dinastía Orsini)

Juan (1323-1335).
Nicéforo II (1335-1337).

------- Bajo dominio de Bizancio hasta 1356).

Imperios y sultanatos musulmanes: Califato árabe abbasí:

Califas abbasíes. (Dentro del sultanato mameluco de El Cairo).

Al-Mustakfi I (1302-1340).
Al-Hakim II (1341-1352).

Sultanato benimerí o meriní:

Sultanes.

Abú Said Utman II (1310-1331).
Abú-l-Hasan (1331-1348).

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