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Reyes de Pamplona

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Sancho VI "el Sabio"
Rey de Navarra (h.1132<1150-1194>1194)

Genealogía


Su reinado

En noviembre de 1150, murió García Ramírez, rey de Pamplona, y su hijo Sancho VI fue alzado rey. Inmediatamente después, en diciembre, el nuevo monarca se reunió con Ramón Berenguer IV en la frontera con Aragón para, seguramente, exigir al conde de Barcelona el cumplimiento del pacto suscrito en 1149 por el que se deberían repartir las conquistas que se realizasen a los musulmanes. A los pocos días de la reunión, Ramón Berenguer IV retomó la idea de repartir el reino de Pamplona con el emperador Alfonso VII de Castilla y negó la legitimidad del pamplonés.

El 27 de enero de 1151, en Tudillén (o Tudején), cerca de Fitero, Alfonso VII, acompañado de su hijo Sancho, en calidad de "rey de Nájera", y Ramón Berenguer IV firmaron un tratado para, entre otras cuestiones, repartirse el reino de Pamplona alegando derechos que ambos creían tener. El tratado, en ese punto, no se cumplió porque pocos días antes o después de su firma (los historiadores no se ponen de acuerdo en este punto), el nuevo rey de Pamplona (Navarra a partir de este reinado), Sancho VI prestó vasallaje al emperador, y su hermana Blanca, prometida desde 1140, se casó con el futuro Sancho III de Castilla. En ese acto, fue reconocido como rey de Navarra por el emperador.

En aquel año, continuaron los enfrentamientos con el reino de Aragón y Ramón Berenguer IV consiguió recuperar Borja.

En 1153, Alfonso VII, por mediación de su hijo Sancho, "rey de Nájera", transformó en un enclave castellano, en el corazón del reino de Pamplona, las villas de Artajona, Larraga y Cebror, que habían formado parte de la dote que ofreció en su día el rey García Ramírez a su esposa Urraca, hija natural del Alfonso VII. La posesión de estas villas y la defección de numerosos nobles que se pasaron a Castilla le permitió controlar parte del reino pamplonés y poner en verdaderas dificultades a Sancho VI. La primera y más importante de estas defecciones fue la del conde Ladrón y su hijo Vela Ladrón que ocasionaron la pérdida de Álava y la de los restantes territorios vascongados que controlaban.

En 1155, la villa de Olite fue controlada por Sancho de Castilla por la traición de su tenente. Las deserciones de numerosos e importantes miembros de la nobleza pamplonesa se incrementaron. Sancho VI tuvo que enfrentarse a la situación atrayéndose a la nobleza no desafecta y colocándola en puestos importantes, promocionando a nuevas familias que eran ramificaciones de las adversas y encumbrando a la baja nobleza y a los infanzones de acreditada fidelidad.

En 1156, Sancho VI atacó a Castilla y Aragón. Destruyó Larraga, pero no continuó la guerra contra Castilla debido, probablemente, a la muerte de su hermana Blanca, esposa del heredero castellano. No actuó de igual forma con Aragón, ya que siguió atacando con resultados muchas veces desfavorables. Perdió Fontellas, cerca de Tudela, pero aquel mismo año la recuperó y en diciembre organizó una expedición de saqueo que llegó a los alrededores de Zaragoza.

En 1157, Sancho VI debió comprender que su enfrentamiento con Castilla y Aragón provocaría la alianza de los dos reinos y volvería a desatar las pretensiones aragonesas de repartirse su reino. Por ello, fue a Toledo para pedir, como vasallo, a Alfonso VII su mediación en el conflicto que mantenía con Ramón Berenguer IV. El emperador consiguió que el conde de Barcelona se comprometiera a no atacar al pamplonés hasta el 11 de noviembre. Pero en mayo, las negociaciones entre Castilla y Aragón desembocaron en el tratado de Lérida, que fue una ratificación del tratado de Tudillén, añadiendo la promesa mutua de ir juntos en los asuntos con Pamplona.

El 21 de agosto de aquel año, murió Alfonso VII y su reino se dividió entre sus hijos: Castilla para su primogénito Sancho y León para Fernando. El reparto anuló la supremacía de Castilla, basada en los vasallajes de Pamplona y Aragón y fue sustituido lentamente por un equilibrio entre los reinos cristianos.

El 11 de noviembre de aquel año, el día que terminaba el compromiso aragonés de no atacar a Pamplona suscrito entre Alfonso VII y Ramón Berenguer IV, Sancho VI renovó en Soria el vasallaje a Sancho III de Castilla, que supuso la desactivación del pacto de Lérida.

En enero de 1158, el castellano, para resolver pacíficamente los viejos conflictos entre ambos reinos, devolvió al pamplonés las plazas de Artajona, Larraga, Cebror Olite y Miranda de Ebro, que ocupaba en el centro del reino de Pamplona; pero manteniendo siempre el vasallaje de Sancho VI. A pesar de las buenas relaciones, Sancho III reanudaría más tarde las hostilidades contra el pamplonés.

En febrero de 1159, Sancho VI y Ramón Berenguer IV llegaron a un acuerdo para resolver todas las disputas que existían entre ambos reinos. Además, se revalidó el tratado de 1149.

La muerte de Sancho III de Castilla, en agosto de 1158, y la de Ramón Berenguer IV, en agosto de 1162, dejando sucesores menores de edad, redujo la capacidad de maniobra de ambos reinos; lo que permitió a Sancho VI poder desarrollar su proyecto de afirmación y engrandecimiento del reino de Pamplona. Para ello, mejoró las condiciones de vida de las villas, confirmó fueros, dio donaciones a los monasterios y olvidó las infidelidades de los nobles que quisieron volver, a los que volvió a dar cargos y tenencias.

En 1161, Sancho VI llevó a cabo una expedición a Levante para apoyar a Ibn Mardanis, "el Rey Lobo" de Valencia y Murcia, en su lucha contra los almohades. Con ello, inició la intervención pamplonesa en el Levante musulmán, propiciada por la debilidad de los reinos taifas musulmanes.

A mediados de 1162, se introdujo en los diplomas regios un cambio en la intitulación del rey. Desapareció la expresión Pampilonensium rex (rey de los Pamploneses, es decir, de los barones) para ser sustituida por rex Navarre (aproximadamente, rey del territorio navarro) (del vasco "navar"=arado y referida al cuerpo social del campesinado). El cambio suponía que la soberanía del rey se desvinculaba de la nobleza y pasaba al territorio.

En 1163, Sancho VI firmó un acuerdo de paz con los tutores de Alfonso II de Aragón, que ya no estaban interesados en mantener el conflicto con Navarra. Ello le permitió no tener que ocuparse de la frontera con Aragón y poder lanzar un ataque contra Castilla, debilitada por una guerra civil, para recuperar La Rioja. Logró controlar una gran parte de esa región, Durango y Álava, y penetrar en Castilla ocupando casi toda la comarca de la Bureba.

En enero de 1165, Fernando II se entrevistó en Tudela con su hermana Sancha, esposa de Sancho VI de Navarra, y le otorgó la tenencia del infantazgo que había sido de Sancha, tía de ambos, situado a ambos lados de la frontera entre Castilla y León. Con ello pretendió atraerse el apoyo del navarro para afianzar su dominio en esas tierras y en otras que eran partidarias de la familia castellana de los Lara, enfrentada a los Castro, la otra gran familia castellana. El punto positivo para los intereses de Navarra fue que, con aquel otorgamiento, se daban por buenas las conquistas navarras de 1163. Después de varios años de enfrentamiento, Navarra y Castilla suscribieron en 1167, en Fitero, una tregua por diez años, en la que intervino el caballero navarro Pedro Ruiz de Azagra, vasallo de Sancho VI y tenente de Estella.

Entre 1166 y 1167, Pedro Ruiz de Azagra y sus mesnadas se pusieron al servicio del "Rey Lobo" para luchar contra los almohades. En agradecimiento, o en pago, por su ayuda, Ibn Mardanis le cedió el señorío de Albarracín a finales de 1168. Con ello, además de la recompensa, puso un obstáculo al posible avance de Aragón en sus tierras del norte. Sucedía, que el "Rey Lobo" necesitaba pagar parias a los reinos cristianos por tener paz en el norte y así tener las manos libres para poder defenderse de los ataques de los almohades por el sur y oeste de su reino. Durante varios años fue el único obstáculo que se opuso a la amenaza almohade, ya que los reinos cristianos se dedicaron a luchar entre sí y a intentar, a pesar de los acuerdos de paz, apoderarse del reino de Valencia y Murcia. Fue en ese contexto cuando Sancho VI firmó, en diciembre de 1168, un acuerdo con Aragón en San Adrián de Vadoluengo, Sangüesa, donde se pactó una paz por veinte años y un reparto de las conquistas que se realizaran en tierras del "Rey Lobo". En 1170, Ruiz de Azagra consiguió la independencia de Albarracín y Sancho VI, sabiendo que no podía plantear la integración del señorío en su reino, optó por apoyar su consolidación. Por su parte, el caballero navarro se sirvió de Navarra y de Castilla para mantenerse y evitar el avance aragonés.

En 1170, Alfonso VIII de Castilla, que ya había cumplido la mayoría de edad, comenzó a tejer una red de alianzas que le situase en óptimas condiciones para cuando decidiera enfrentarse a Navarra para recuperar los territorios perdidos. Primero, firmó un tratado en Sahagún con Aragón, ampliado con el que firmó en julio en Zaragoza, en los que, entre otras cuestiones, decidían darse mutuo apoyo contra cualquier reino cristiano, excepto con Inglaterra. Después, se comprometió en matrimonio con la hija de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania. Con ello, y teniendo en cuenta que el vizconde de Bearn, cuñado del rey navarro, era aliado de Aragón, cerró el cerco de alianzas por el norte de Navarra, ya que el condado de Gascuña, al otro lado de los Pirineos pertenecía a los duques de Aquitania y era la dote que Enrique II dio a su hija. Además, Alfonso VIII, para involucrar en futuras acciones guerreras al rey de Inglaterra, dotó a su esposa con villas del valle del Ebro, entre las que se encontraban Logroño, Grañón y Tudela que pertenecían a Sancho VI.

No se conoce la fecha del comienzo de las hostilidades, pero sí que fueron precedidas por la defección de nobles navarros que se pasaron a Castilla y Aragón, y de nobles aragoneses que hicieron lo mismo con Navarra. El primer ataque castellano conocido se saldó con la toma de Grañón en octubre de 1172, pero Sancho VI la debió recuperar rápidamente porque en febrero de 1173 ya la controlaba. En ese año, Alfonso VIII realizó a una campaña en verano en la que tomó varias plazas en la cuenca del río Cidacos, y otra en otoño que le llevó hasta Pamplona, aunque no la pudo tomar.

En 1174, Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón se lanzaron en una campaña conjunta contra Sancho VI. Los aragoneses cruzaron el río Ebro desde Alfaro y destruyeron la villa y el castillo de Milagro. Los castellanos penetraron en Navarra, derrotaron al navarro y lo cercaron en el castillo de Leguín, al este de Pamplona. Sancho VI logró escapar de noche. El ataque combinado no tuvo los resultados que esperaban ambos monarcas.

En 1176, Alfonso VIII volvió a penetrar en Navarra y conquistó el castillo de Leguín. Sancho VI viendo que no podía vencer, y a pesar de no estar del todo derrotado, pactó en Logroño con el castellano someterse al arbitraje de Enrique II de Inglaterra para resolver el conflicto. Para garantizar el acuerdo hasta la resolución del arbitraje se entregaron mutuamente varios castillos, acordaron una tregua de siete años y cada reino redactó un conjunto de alegaciones de derechos que se remontaban a los tiempos de García Sánchez III por parte de Navarra y a Alfonso VI por parte de Castilla. En ellas se detallaban las plazas, territorios, fronteras e indemnizaciones a las que creían tener derecho.

En marzo de 1177, Enrique II dictó sentencia. Ambos reyes deberían devolver las conquistas hechas durante el reinado de Alfonso VIII, es decir, regresar a las fronteras de 1158. Además, Castilla debería indemnizar a Navarra con 3.000 maravedís anuales durante diez años. La sentencia no satisfizo a ninguno y por lo tanto no se cumplió. Alfonso VIII no intentó, por el momento, resolver el conflicto militarmente pero continuó su presión diplomática. En agosto, durante el asedio a Cuenca, se reunió con Alfonso II de Aragón para renovar los antiguos pactos de reparto del reino de Navarra.

En aquel año, el hijo de Enrique II, Ricardo Corazón de León, que gobernaba Aquitania en nombre de su padre, atacó en una expedición de castigo a varios vizcondados de la Gascuña fronterizos con Navarra. Este hecho propició el inicio de la influencia navarra en el Pirineo septentrional debido al acercamiento de aquellas comunidades al vecino del sur, ya que era el único poder en la zona que les podía proteger.

En marzo de 1179, Alfonso VIII, libre de sus tensiones fronterizas con León, volvió a reunirse con Alfonso II en Cazorla y ratificaron su alianza contra Navarra. Nuevamente, la amenaza de un ataque castellano-aragonés hizo que Sancho VI pidiese rápidamente la paz. Se refrendó en abril con un tratado por el cual Navarra tuvo que entregar a Castilla las plazas riojanas de Logroño, Navarrete, Entrena, Ausejo, Resa y Autol. Por su parte, Castilla devolvió a Navarra los castillos de Leguín, Portilla y Godín. Además, Rueda de Jalón seguiría en poder de Navarra a cambio de la indemnización prevista en el arbitraje de Enrique II. Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado quedaron para Navarra y la frontera entre los dos reinos se delimitó con precisión. El tratado de paz daba fin a todas las discordias, omitía cualquier referencia al vasallaje de Sancho VI y le otorgaba el título de rey.

La imposibilidad de ampliar su territorio peninsular y la relativa paz con los reinos vecinos hizo que Sancho VI se pudiera dedicar en los siguientes años a vertebrar su reino. Creó una red urbana y un sistema de tenencias para incrementar el control real en los territorios de Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado, en detrimento de la nobleza que a lo largo de siglo y medio había estado oscilando entre Castilla y Navarra. Creó varios núcleos urbanos siendo los dos principales: San Sebastián, en 1180, que sirvió de puerto para el comercio navarro y Vitoria, en 1181, en el centro de la llanura alavesa. Las principales villas del Camino de Santiago vieron como se ampliaron sus burgos y privilegios.

En 1186, el previsible fallecimiento y sucesión de Ruiz de Azagra, señor de Albarracín, con el que Sancho VI mantenía excelentes relaciones, motivó dos tratados de alianza entre Castilla y Aragón. El segundo de los cuales se convirtió en un acuerdo contra Navarra, ya que se proponían atacarla y Alfonso VIII insinuó su apetencia por Álava. Alfonso II de Aragón no tardó en poner sitio al castillo de Rueda de Jalón pero no pudo tomarlo. Eran pequeños incidentes fronterizos con escasas consecuencias.

En 1189, Sancho VI había conseguido que algunos territorios ultrapirenaicos, como la tierra de Cisa, reconocieran su soberanía. Para su control, construyó los castillos de San Juan de Pie de Puerto en la frontera y Rocabruna en el norte del territorio.

En 1190, Sancho VI se entrevistó en Borja y Daroca con Alfonso II de Aragón y firmaron un tratado contra Castilla. La entrevista fue auspiciada por Fernando Ruiz de Azagra, nuevo señor de Albarracín, con el que el aragonés había decidido entenderse ante la ineficacia de sus alianzas con Castilla para apropiarse del señorío.

En 1191, Sancho VI se adhirió, con un tratado en Tarazona, a la alianza que unos meses antes habían suscrito los reyes Alfonso IX de León, Alfonso II de Aragón y Sancho I de Portugal contra el predominio de Castilla. Las hostilidades comenzaron cuando Aragón atacó a Castilla por Soria y ésta respondió penetrando por Teruel. A pesar de las obligaciones contraídas en el pacto, Sancho VI no intervino.

En aquel año, Sancho VI, buscó la aproximación a Aquitania, y por tanto a Inglaterra, para consolidar su presencia en la zona ultrapirenaica. Para ello, casó a su hija Berenguela con el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León, y protegió sus intereses aquitanos mientras estaba en la Tercera Cruzada. El futuro Sancho VII de Navarra dirigió dos expediciones en Aquitania por este motivo.

En 1193, Felipe II de Francia aprovechó el apresamiento de Ricardo Corazón de León por el emperador Enrique VI de Alemania para atacar los dominios franceses del inglés. El apoyo de Sancho VI fue muy importante y llegó a entregar como rehén a su hijo Fernando para lograr la liberación de Ricardo.

En 1194, las tropas navarras, al mando del heredero, participaron en una operación que había diseñado Ricardo, liberado aquel año, para recuperar sus territorios en Francia. La noticia de la enfermedad de su padre precipitó su vuelta a Navarra. Sancho VI moriría el 27 de junio de aquel año.

 

Sucesos contemporáneos

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Reyes y gobernantes coetáneos

Castilla: 

Rey de Castilla y León.

Alfonso VII "el Emperador" (1126-1157).

Reyes de Castilla.

Sancho III "el Deseado" (1157-1158).
Alfonso VIII (1158-1214).

León:

Reyes de León.

Fernando II (1157-1188).
Alfonso IX (1188-1230).

Cataluña:

Condes de Ampurias.

Ponce II (1116-1153).
Hugo III (1153-1173).
Ponce III (1173-1200).

Conde de Barcelona.

Ramón Berenguer IV (1131-1162).

------- 1162.- Unión de Barcelona y Aragón.

Condes de Urgel.

Armengol VI (1102-1153).
Armengol VII (1153-1184).
Armengol VIII (1184-1208).

Condes de Pallars-Sobirá.

Artal III (h.1124-h.1167).
Artal IV (h. 1167-h.1182).
Bernardo III (h.1182-h.1199).

Condes de Pallars-Jussá.

Arnaldo Mir (1124-1174).
Ramón VI (1174-h.1177).
Valença (h.1177-h.1182).
Dulce de So (h.1182-1192).

------- 1192.- Unión a la Corona de Aragón.

Aragón:

Reyes de Aragón.

Ramiro II "el Monje" (1134-1137).
Petronila (1137-1162).
Alfonso II "el Casto" (1162-1196).

Al-Andalus:

Emires almohades.

Abu Muhammad abd al-Mumin al-Qaim (1146-1163).
Abu Yaqub Yusuf al-Shanid (1163-1184).
Abu Yusuf Yaqub al-Mansur (1184-1199).

Taifa de Silves.

Abu al-Walid Muhammad ben al-Mundhir (1144-1151).

------- 1151.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Badajoz.

Muhammad ben al-Hayyan (1146-1150).

------- 1150.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Valencia.

Abu Abd Allah Muhammad ben Mardanis "el rey Lobo" (1147-1172).

------- 1172.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Granada.

------- 1146.- Conquistada por los almorávides.

------- 1157.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Almería.

------- Desde 1147 a 1157, conquistada por Alfonso VII.

------- 1157.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Guadix y Baza.

Ahmad ben Muhammad ben Malyan (1145-1151).

------- 1151.- Unida a la taifa de Murcia

Taifa de Málaga.

Abu al-Hakam al-Husayn ben Hassun (1145-1153).

------- 1153.- Conquistada por los almohades.

Taifa de Niebla.

Al-Wahbi (1146?-1150).

------- 1150.- Conquistada por los almohades.

Portugal:

Reyes de Portugal.

Alfonso I (1139-1185).
Sancho I (1185-1211).

Francia:

Reyes de Francia.
(Dinastía Capeta).

Luis VII "el Joven" (1137-1180).
Felipe II "Augusto" (1180-1223).

Alemania:

Reyes de Germania.
(Dinastía de Hohenstaufen)

Conrad III (1137-1152).
Federico I "Barbarroja" (1152-1190).
Enrique VI (1190-1197).

Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico.

Conrad III (1137-1152).
Federico I "Barbarroja" (1152-1190).
Enrique VI (1190-1197).

Italia:

Reyes de Italia (Norte).

Perteneciente al Sacro Imperio Romano Germánico.

Estados Pontificios. (Papas).

Beato Eugenio III (1145-1153).
Anastasio IV (1153-1154).
Adriano IV (1154-1159).
Alejandro III (1159-1181).

------- (Antipapas).

------- Victor IV (1159-1164).
------- Pascual III (1164-1168).
------- Calixto III (1168-1178).
------- Inocencio III (1179-1180).

Lucui III (1181-1185).
Urbano III (1185-1187).
Gregorio VIII (1187), 2 meses.
Clemente III (1187-1191).
Celestino III (1191-1198).

Britania:

Escocia:

Reyes de Escocia.

David I (1124-1153).
Malcolm IV (1153-1165).
William I (1165-1214).

Inglaterra:

Reyes de Inglaterra.

Stephen de Blois (1135-1154).
Henry II Plantagenet (1154-1189).
Richard I Corazón de León (1189-1199).

Gales:

Rey de Gwynedd, Powys y Deheubarth.

Owain Gwynedd (1137-1170).

Bizancio:

Emperadores.
(Dinastía Comneno).

Manuel I (1143-1180).
Alejo II (1180-1183).
Andronico I (1183-1185).

(Dinastía Ángel).

Isaac II (1185-1195).

Imperios árabes: Califato abbasí:

Califas abbasíes. (Bagdad).

Al-Muqtafi (1136-1160).
Al-Mustanyid (1160-1170).
Al-Mustadi (1170-1180).
Al-Nasir (1180-1225).

Califato fatimí:

Califas fatimíes. (El Cairo)

Az-Zafir (1149-1154).
Al-Faiz (1154-1160).
Al-Adid (1160-1171). (Fin del califato fatimí).

 

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